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‘Tu fama se extendió entre las naciones, porque tu belleza era perfecta gracias al esplendor con que yo te había adornado –oráculo del Señor-. Pero tú te preciaste de tu hermosura y te aprovechaste de tu fama’. (Ez. 16,14-15b)” Con esta cita del profeta Ezequiel, el Papa grafica el giro que se produjo en la Iglesia Chilena en los últimos 30 años. Y el Papa continúa: (…) Lo que sí podemos observar es que la Iglesia que era llamada a señalar a Aquél que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14,6) se volvió ella misma el centro de atención. Dejó de mirar y señalar al Señor para mirarse y ocuparse de sí misma. (…) Se ensimismó de tal forma que las consecuencias de todo este proceso tuvieron un precio muy elevado: su pecado se volvió el centro de atención.” (El subrayado es del Papa) (ver “Documento del Papa a los Obispos Chilenos” en Otros).

Comparto plenamente las palabras del Papa. De una Iglesia profética y preocupada de los pobres y desvalidos, pasamos a una centrada en los temas sexuales y que, en estos temas, su discurso no fue propositivo sino impositivo y marginador. Desde principios de los 90 se pudo apreciar este giro: de un cristianismo social a uno sexual (Costadoat). Para finalmente, comprobar que precisamente los obispos, que tanto condenaron (a los jóvenes que usaban condón, a los divorciados, a las mujeres que abortan, a los gays, etc.) resultaron ser bastante liberales precisamente en el tema sexual.

Es cierto que todos, unos más o unos menos, somos responsables de la crisis. Pero cabe una responsabilidad especial del episcopado chileno en su conjunto, que no supo escuchar al Pueblo de Dios ni leer los signos de los tiempos. Un buen ejemplo de esto, fue la visita papal, pensada cuidadosamente, para que el Papa no se enterara de nada de lo que estaba pasando y que terminó siendo un sonoro fracaso (ver reflexión de Vigueras “La Iglesia en crisis” en Otros).

¿Cómo salir de esto? Creo que el primer paso es captar la hondura de la crisis y determinar responsabilidades. No parece que nuestro episcopado se esté haciendo cargo de esa hondura a juzgar por las declaraciones que he leído de ellos en su regreso. El primer paso es beberse a fondo las palabras del Papa en un clima de sinceridad y oración.

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Publico aquí las palabras de mi colega y amigo Guillermo Rosas. Comparto cada una de ellas.

“Ellos van en nombre de muchos y muchas que han sufrido el abuso de conciencia, de poder y sexual de sacerdotes de nuestra Iglesia; una multitud silenciosa, en buena parte anónima, que ha sufrido creyéndose culpable, cuando era inocente, que ha cargado la dura cruz de la pérdida de la inocencia y ha quedado marcada para siempre por el apetito desordenado de quienes eran considerados por ellos, buenos pastores.

Van en nombre, también, de muchos que les hemos creído desde el inicio y hemos sido amonestados e ignorados por hacerlo. Van en nombre de un laicado que en estas últimas semanas ha vuelto a ocupar el espacio que le corresponde en la Iglesia, es decir, el espacio principal en el Pueblo de Dios, al servicio del cual está el clero y la jerarquía.

Van en nombre de una Iglesia en Chile que debe cambiar quince años de oscuridad y tibieza en la defensa de los vulnerados, por mil de luz, de perdón y de conversión.

Van en tu nombre y en el mío, con sus cicatrices, pero también con su nueva vida, su valentía y compromiso en defensa de todos los abusados en la Iglesia. Gracias, amigos. Que el signo de su encuentro con Francisco contribuya a los profundos cambios que deseamos para nuestra Iglesia en Chile.”

El triunfo de Donald Trump nos ha dejado atónitos a todos. ¿Cómo puede tanta gente haber votado por un troglodita de extrema derecha, populista, racista, homofóbico, sectario, y muchos otros etc.?

A mi juicio, dicho triunfo no debiera extrañarnos tanto. La globalización ha empobrecido a las clases medias y trabajadoras de nuestros países porque los puestos de trabajo se han ido a naciones con mano de obra más barata (China, Indonesia, India). Esta mano de obra, al menos en el caso chino, es altamente competitiva porque está constituida por trabajo esclavo e infantil a cambio de un plato de arroz. En los años noventa pudimos contemplar como la entrada indiscriminada de productos chinos hizo quebrar nuestra industria nacional, que se regía por un mínimo normas laborales, muy insuficientes, por cierto.

La primera en protestar en contra de este tipo de globalización fue la izquierda y dicha protesta cristalizó por primera vez en los movimientos anti-globalización que se manifestaron en Seattle en 1999 a raíz de una conferencia mundial de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Sin embargo,  a poco andar, la centro-izquierda abrazó a partir de los años 90 plenamente el modelo neoliberal. Y por lo mismo agachó el moño ante la crisis financiera global que se desencadenó a partir del 2008, actuando acorde al paradigma capitalista de “privatizar las ganancias, y socializar las pérdidas”.

Hoy en día la clase media y los trabajadores, huérfanos de defensa en el sistema político, deben recurrir a los líderes de extrema derecha, que prometen realizar dicha defensa. El problema es que ellos nunca han sido democráticos. ¿Qué sucederá? ¿Quién asumirá esa bandera en nuestro país y con que consecuencias? No se ve claro.

Un excelente análisis puede verse en el artículo de Víctor Guerrero Donald Trump y la centro-izquierda global”

 

Hace unos días, en medio de los desastres ambientales y políticos, nos hemos enterado de la expulsión de la Pontificia Universidad Católica del teólogo Jorge Costadoat,sj, por parte del Gran Canciller de la misma, monseñor Ricardo Ezzati, por la vía de no renovarle la “misión canónica” (autorización para enseñar teología).

Monseñor Ezzati tiene todo el derecho de tomar una medida como esta, pero debe ser claro y transparente en el procedimiento y en las razones invocadas, cosa que no es el caso. En efecto, según Costadoat, “La única justificación aducida por Mons. Ezzati para esta medida es una tensión entre mi libertad académica y la libertad de la Facultad para tenerme a mí entre sus profesores. Según entendí, él estima que hay algunos alumnos que no estarían preparados para asistir a un curso de Trinidad y Cristología como el que yo imparto por una razón más bien pedagógica. No me hizo ningún reparo doctrinal.” (Cristo en construcción, 24 de marzo). En cambio, según una carta entregada por el Gran Canciller al Consejo Superior de la dicha casa de estudios, “La trayectoria académica del Profesor J. Costadoat, registra afirmaciones poco prudentes que desdibujaban la enseñanza magisterial de la Iglesia en diversos puntos centrales de la misma, generando razones suficientes para afirmar que él no ha asentado suficientemente en sus posiciones el principio básico de que ‘las disciplinas teológicas han de enseñarse, a la luz de la fe, bajo la dirección del Magisterio de la Iglesia, de tal forma que los alumnos reciban con toda exactitud de la divina revelación la doctrina católica'” (El Mostrador, 25 de marzo).

Lo dicho por el profesor Costadoat coincide con lo expresado por Mons. Ezzati al Centro de Alumnos, por lo que no parece ser un invento de él.

A mi modo de ver, el modo como se tomó la medida (saltándose al decano de la Facultad) y las confusas razones lo único que hacen es sembrar el desaliento y la duda entre los que ejercemos como teólogos y alejar aún más de la Iglesia a una juventud que hace tiempo que ya no se siente interpretada por ella en sus búsquedas más profundas.

Este título lleva el último apunte que he subido a este blog. Está dirigido sobre todo a profesores de Religión que no saben cómo enfrentar temas como la aparente incompatibilidad entre los textos del Génesis y la evolución. Estoy convencido de que la ignorancia que hay sobre estos temas tanto entre los profesores de ciencias como en los de Religión produce que los jóvenes que creen sinceramente en los resultados científicos terminen dejando la fe o bien disociando completamente su comprensión de la naturaleza con la de Dios.

El apunte abarca cinco grandes temas: a) las perspectivas de la ciencia y la fe, b) el big-bang y la creación divina, c) la evolución y la actuación de Dios (providencia), d) el origen evolutivo del hombre y su calidad de imagen de Dios (con una reflexión sobre el origen del mal) y finalmente e) el futuro del cosmos y la esperanza cristiana.

Mi perspectiva no es ni el creacionismo ni el “diseño inteligente”. Tomo en serio tanto los resultados científicos como el carácter de los textos bíblicos. Mi reflexión (que recoge lo que otros teólogos han pensado y agrega algunas reflexiones propias) se basa en la Biblia pero también va más allá de ella, porque integra elementos de la ciencia, la filosofía y la teología sistemática.

Espero que sea un aporte tanto para los profesores como para todos los que les interesan estos temas. Está en Desafíos de la ciencia a la fe.

Siguiendo la línea de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La Alegría del Evangelio) el Papa ha convocado a un sínodo de obispos para tratar el delicado tema de la familia. Lo novedoso ha sido el método: se envió a todas las diócesis un largo cuestionario para ser entregado a los laicos con el fin de averiguar hasta donde la doctrina oficial de la Iglesia sobre la sexualidad y la familia era conocida y adherida.

El resultado, publicado por algunas conferencias episcopales, mostró lo que todos sospechábamos: que dicha doctrina necesitaba una profunda renovación, ya que estaba lejos de ser  “una buena noticia” para las familias, especialmente en los puntos de la prohibición de los anticonceptivos y de la excomunión a los divorciados.

El documento final (Relatio) del Sínodo, a diferencia de lo dicho en algunos medios nacionales, constituye un gran avance: Es verdad que no se alcanzan los dos tercios en ciertos puntos clave para hacerlo oficial, pero sí una amplia mayoría. En efecto, se rechaza la excomunión de los divorciados por 104 votos a favor y 74 en contra, y se deja a la libre consciencia de los esposos el uso de los métodos anticonceptivos artificiales por 167 contra 9. El texto completo se puede leer en italiano en http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2014/10/18/0770/03044.html. Una buena síntesis se puede encontrar en el artículo de Jorge Costadoat “Terminó el sínodo, continuará el discernimiento”, que incluyo en el blog, en “otros”.

¿Qué viene ahora? De aquí a octubre de 2015 las iglesias locales tendrán que debatir en base a este documento. No es un texto magisterial obligante. Se espera que se lo haga con la misma libertad con que se lo ha sido discutido y votado.

El primer documento original del nuevo Papa lleva este llamativo título. Creo que vale la pena leerlo, por su originalidad, relevancia y actualidad, a pesar de su extensión.

A mi juicio, tiene tres conceptos clave:

– El de Evangelización: como anuncio de la alegre Buena Noticia que es la salvación de Dios, ofrecida a través de Jesucristo. Una salvación que brota del amor de Dios y que debe ser ofrecida a todos.

– El de Pueblo de Dios: Dios salva a los hombres no individualmente sino como pueblo. La Iglesia es ante todo Pueblo de Dios, comunidad concreta de hombres que camina en la historia. Todo el pueblo evangeliza.

– El gran enemigo de la evangelización: que es el individualismo: la vida interior que se clausura en los propios intereses. Su principal síntoma es la tristeza y el desaliento.