Feeds:
Entradas
Comentarios

Hace unos días, en medio de los desastres ambientales y políticos, nos hemos enterado de la expulsión de la Pontificia Universidad Católica del teólogo Jorge Costadoat,sj, por parte del Gran Canciller de la misma, monseñor Ricardo Ezzati, por la vía de no renovarle la “misión canónica” (autorización para enseñar teología).

Monseñor Ezzati tiene todo el derecho de tomar una medida como esta, pero debe ser claro y transparente en el procedimiento y en las razones invocadas, cosa que no es el caso. En efecto, según Costadoat, “La única justificación aducida por Mons. Ezzati para esta medida es una tensión entre mi libertad académica y la libertad de la Facultad para tenerme a mí entre sus profesores. Según entendí, él estima que hay algunos alumnos que no estarían preparados para asistir a un curso de Trinidad y Cristología como el que yo imparto por una razón más bien pedagógica. No me hizo ningún reparo doctrinal.” (Cristo en construcción, 24 de marzo). En cambio, según una carta entregada por el Gran Canciller al Consejo Superior de la dicha casa de estudios, “La trayectoria académica del Profesor J. Costadoat, registra afirmaciones poco prudentes que desdibujaban la enseñanza magisterial de la Iglesia en diversos puntos centrales de la misma, generando razones suficientes para afirmar que él no ha asentado suficientemente en sus posiciones el principio básico de que ‘las disciplinas teológicas han de enseñarse, a la luz de la fe, bajo la dirección del Magisterio de la Iglesia, de tal forma que los alumnos reciban con toda exactitud de la divina revelación la doctrina católica'” (El Mostrador, 25 de marzo).

Lo dicho por el profesor Costadoat coincide con lo expresado por Mons. Ezzati al Centro de Alumnos, por lo que no parece ser un invento de él.

A mi modo de ver, el modo como se tomó la medida (saltándose al decano de la Facultad) y las confusas razones lo único que hacen es sembrar el desaliento y la duda entre los que ejercemos como teólogos y alejar aún más de la Iglesia a una juventud que hace tiempo que ya no se siente interpretada por ella en sus búsquedas más profundas.

Este título lleva el último apunte que he subido a este blog. Está dirigido sobre todo a profesores de Religión que no saben cómo enfrentar temas como la aparente incompatibilidad entre los textos del Génesis y la evolución. Estoy convencido de que la ignorancia que hay sobre estos temas tanto entre los profesores de ciencias como en los de Religión produce que los jóvenes que creen sinceramente en los resultados científicos terminen dejando la fe o bien disociando completamente su comprensión de la naturaleza con la de Dios.

El apunte abarca cinco grandes temas: a) las perspectivas de la ciencia y la fe, b) el big-bang y la creación divina, c) la evolución y la actuación de Dios (providencia), d) el origen evolutivo del hombre y su calidad de imagen de Dios (con una reflexión sobre el origen del mal) y finalmente e) el futuro del cosmos y la esperanza cristiana.

Mi perspectiva no es ni el creacionismo ni el “diseño inteligente”. Tomo en serio tanto los resultados científicos como el carácter de los textos bíblicos. Mi reflexión (que recoge lo que otros teólogos han pensado y agrega algunas reflexiones propias) se basa en la Biblia pero también va más allá de ella, porque integra elementos de la ciencia, la filosofía y la teología sistemática.

Espero que sea un aporte tanto para los profesores como para todos los que les interesan estos temas. Está en Desafíos de la ciencia a la fe.

Siguiendo la línea de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La Alegría del Evangelio) el Papa ha convocado a un sínodo de obispos para tratar el delicado tema de la familia. Lo novedoso ha sido el método: se envió a todas las diócesis un largo cuestionario para ser entregado a los laicos con el fin de averiguar hasta donde la doctrina oficial de la Iglesia sobre la sexualidad y la familia era conocida y adherida.

El resultado, publicado por algunas conferencias episcopales, mostró lo que todos sospechábamos: que dicha doctrina necesitaba una profunda renovación, ya que estaba lejos de ser  “una buena noticia” para las familias, especialmente en los puntos de la prohibición de los anticonceptivos y de la excomunión a los divorciados.

El documento final (Relatio) del Sínodo, a diferencia de lo dicho en algunos medios nacionales, constituye un gran avance: Es verdad que no se alcanzan los dos tercios en ciertos puntos clave para hacerlo oficial, pero sí una amplia mayoría. En efecto, se rechaza la excomunión de los divorciados por 104 votos a favor y 74 en contra, y se deja a la libre consciencia de los esposos el uso de los métodos anticonceptivos artificiales por 167 contra 9. El texto completo se puede leer en italiano en http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2014/10/18/0770/03044.html. Una buena síntesis se puede encontrar en el artículo de Jorge Costadoat “Terminó el sínodo, continuará el discernimiento”, que incluyo en el blog, en “otros”.

¿Qué viene ahora? De aquí a octubre de 2015 las iglesias locales tendrán que debatir en base a este documento. No es un texto magisterial obligante. Se espera que se lo haga con la misma libertad con que se lo ha sido discutido y votado.

El primer documento original del nuevo Papa lleva este llamativo título. Creo que vale la pena leerlo, por su originalidad, relevancia y actualidad, a pesar de su extensión.

A mi juicio, tiene tres conceptos clave:

– El de Evangelización: como anuncio de la alegre Buena Noticia que es la salvación de Dios, ofrecida a través de Jesucristo. Una salvación que brota del amor de Dios y que debe ser ofrecida a todos.

– El de Pueblo de Dios: Dios salva a los hombres no individualmente sino como pueblo. La Iglesia es ante todo Pueblo de Dios, comunidad concreta de hombres que camina en la historia. Todo el pueblo evangeliza.

– El gran enemigo de la evangelización: que es el individualismo: la vida interior que se clausura en los propios intereses. Su principal síntoma es la tristeza y el desaliento.

 

Nuevo Papa

La cascada de hechos extraordinarios que ha caracterizado los últimos tres años no se ha detenido. En un acto casi sin precedentes el papa Benedicto XVI ha presentado su renuncia. Concuerdo con muchos otros que se trata de un gesto de mucha nobleza y humildad. Se trata de reconocer los propios límites y de situarse en un plano de servicio a la Iglesia, en el que nadie es indispensable. Aunque siempre discrepé de él en su interpretación del Concilio, reconozco la actitud que siempre tuvo de trabajo humilde y de audaz lucha en contra de los abusos sexuales del clero y la corrupción de la curia romana, tan necesitada de una reforma a fondo.

Respecto del nuevo papa, Francisco I, mucho se ha escrito (puede verse por ejemplo el texto de González Faus Carta a los medios sobre el Papa). Me gustaría destacar algunos aspectos de su bendición inicial. El dice: “Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro”. Estas palabras me recuerdan las de san Agustín, en un texto citado por el Concilio: “Si me asusta lo que soy para vosotros, también me consuela lo que soy con vosotros. Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano. Aquel nombre expresa un deber, éste una gracia; aquél indica un peligro, éste la salvación(Serm. 340, 1: PL 38, 1483) (LG 32d).

Lo fundamental en la Iglesia es la dimensión del “con ustedes”; la del “para ustedes” debe estar siempre al servicio de la primera. La dimensión del “con” es la que da la gracia, el consuelo y la salvación. Muchos sacerdotes se presentan ante nosotros como los grandes promotores del laicado, pero parece que nada pueden aprender de él, muy a menudo representado por el pueblo sencillo. Ellos están delante del pueblo, sobre el pueblo, pero no se mezclan con él, no están “con él”. Los grandes pastores siempre ha proclamado que han aprendido mucho de la gente y que insertarse en el pueblo de Dios para ellos ha sido siempre una fuente de consuelo.

Es lo que uno lee de Francisco: “…obispo y pueblo… un camino entre nosotros…os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí….nos veremos pronto…”. La misión de la Iglesia es un asunto “nuestro” (de todos: jerarquía, religiosos y laicos), tal como lo es la vida en comunidad. Los signos posteriores de Francisco han ido en esta misma línea. Son gestos que nos recuerdan al gran Juan XXIII cuando quiso abrir las ventanas de la Iglesia para que entrara en ella la primavera…

A partir de hoy integro en los links las direcciones de dos notables blogs de contenido bíblico. Se trata de “Carta a Diogneto” de Carlos Martínez, que nos presenta un excelente comentario de las lecturas dominicales acompañados de notables dibujos, y de “Formación bíblica” de Arturo Bravo que nos regala reflexiones de muy buen nivel sobre temas bíblicos y actuales. Un saludo y un abrazo a estos dos hermanos en la fe.

El martes 4 de septiembre comenzó una nueva versión de nuestro tradicional Diplomado en Estudios Teologicos.

La partida la inicié yo con el curso: “Bondad de la creación y experiencia del mal”. Todo un tema. Lo estoy impartiendo en el campus San Miguel y aún es posible inscribirse. Que Dios me ayude por meterme en un tema tan espinudo.

El apunte de la primera clase está disponible en Otros

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.