Sitio destinado a servir de apoyo a egresados de Pedagogia en Religion y Filosofia, Licenciatura en Ciencias Religiosas y Diplomado en Estudios Teologicos de UCM
Gracias por compartir tu trabajo. Nuestros alumnos del Plan de Formación de Agentes Evangelizadores de la Diócesis de Talca serán muy beneficiados con esta excelente herramienta de apoyo. Valoramos tu generosidad.
Muchas gracias por compartir este trabajo. Realmente tiene un valor incalculable para todos quienes nos gusta el estudio de la Biblia.
Este es un apoyo pedagógico excelente, mis alumnos se lo agradeceran.
Muchas gracias por poner a disposición tu trabajo. En lo personal me será de mucha utilidad para mi trabajo pastoral.
El recompense tu generosidad.
Hna. Amanda
Soy un pastor evangélico de 55 años, misionero
en el caribe hace 24 años.
Leo sus artículos y me sirven para reflexión.
Tengo una pregunta transparente: Cómo ud. conjuga
en tu forma de pensar teológico, la evolución con la revelación sin sacrificar el hecho histórico real del pecado
de Adán y Eva en el paraíso, desde el cual entendemos
el misterio de la redención?
Hace tiempo ya que los estudios bíblicos basados en los métodos histórico-críticos (en los que Usted a lo mejor no cree) han descartado la existencia histórica de Adán y Eva. Se considera a Gn 2 – 3 literariamente un mito, puesto al servicio de una visión religiosa no mítica: la de la historia de la salvación. Con esto no se quiere desvalorizar el texto. Hoy se tiende a superar la visión negativa que se tenía del mito, considerado un lenguaje infantil, impropio de Dios. En el texto “Creación y evolución. Textos de Gn” explico esto con más calma.
La primera consecuencia de esta afirmación es que el libro del Gn no nos puede proporcionar una información válida sobre los sucesos que dieron origen a la humanidad. Otra cosa es la profundidad de su reflexión sobre la condición humana en sus aspectos más importantes y en su relación con Dios. Pero esta reflexión no es aún la de Jesucristo. Nunca hay que olvidar que son textos muy antiguos, en parte superados por la revelación de Dios en Jesús.
Una vez asumido esto, es necesario hacer una reflexión teológica sobre los datos que hoy nos proporcionan ciencias como la paleontología, geología y sobre todo la biología. Deberemos asumir la visión evolutiva que ellos nos presentan (una síntesis la presento en “Creación y evolución. Creación en evolución”).
¿Sigue teniendo validez la doctrina del pecado original (PO) en esta nueva cosmovisión? A mi juicio, sí. Tradicionalmente se han distinguido 3 aspectos en ella: a) el origen del PO, b) su modo de transmisión y c) la situación actual.
Respecto del origen (a) la teología dio demasiada importancia a la pregunta de en qué consistió el primer pecado. A mi juicio, esta es hoy la pregunta más fácil de responder: nuestros primeros antepasados hicieron lo mismo que hacían sus parientes primates. Hoy sabemos que entre los chimpancés existe la marginación, la violencia y el asesinato, por nombrar algunas de las conductas negativas (las hay muy positivas también). Nuestros antepasados hicieron lo mismo, pero con una diferencia: gradualmente estas cosas se fueron haciendo con una consciencia y libertad crecientes, lo que da a las conductas un carácter bien distinto. Surge el “pecado”, que sólo puede ser cometido por un ser libre. Con el tiempo el pecado humano irá asumiendo formas originales. Un ejemplo: los animales pueden ser muy crueles, pero no torturan, eso es original del ser humano.
El modo de transmisión (b) se entendió tradicionalmente como el de una “herencia biológica” (“por generación”, dice el concilio de Trento), a falta de categorías mejores, que no existían. Habrá que esperar hasta el siglo XX para tomar consciencia de que los seres humanos aprendemos todo por imitación. Las influencias propiamente sociales son mucho más decisivas que las de la genética. Nuestros modelos, nuestras visiones del mundo, nuestras formas de concebir y construir la sociedad, etc. se transmiten por la familia, la escuela y los medios de comunicación. Se trata de la transmisión “histórico-cultural”. El pecado se transmite por esas vías, como lo experimentamos a diario
Finalmente, llegamos a la situación presente (c). Las Iglesias usaron siempre la doctrina del pecado original como una categoría que permitía abarcar el aspecto colectivo del pecado. ¿Cómo hablar del “pecado del mundo”? ¿El pecado no es siempre individual? La doctrina del PO permitió explicar por qué hay un pecado que es una fuerza que antecede a toda decisión personal. Hoy tenemos otras categorías como la de “pecado social” o “estructural”, pero la de PO tiene la ventaja de insistir más en el carácter hereditario del pecado (entendiendo lo hereditario como herencia histórico-cultural, en la línea de lo dicho más arriba).
No sé si este planteamiento lo convencerá, si le sirve en algo, me daré por satisfecho.
Sergio:
Gracias por compartir tu trabajo. Nuestros alumnos del Plan de Formación de Agentes Evangelizadores de la Diócesis de Talca serán muy beneficiados con esta excelente herramienta de apoyo. Valoramos tu generosidad.
Gacias, Vero. Acabo de subir una introduccion a la Biblia basica y una introduccion al Nuevo Testamento.
Profesor:
Muchas gracias por compartir este trabajo. Realmente tiene un valor incalculable para todos quienes nos gusta el estudio de la Biblia.
Este es un apoyo pedagógico excelente, mis alumnos se lo agradeceran.
Saludos y reitero los agradecimientos
Sergio :
Muchas gracias por poner a disposición tu trabajo. En lo personal me será de mucha utilidad para mi trabajo pastoral.
El recompense tu generosidad.
Hna. Amanda
Soy un pastor evangélico de 55 años, misionero
en el caribe hace 24 años.
Leo sus artículos y me sirven para reflexión.
Tengo una pregunta transparente: Cómo ud. conjuga
en tu forma de pensar teológico, la evolución con la revelación sin sacrificar el hecho histórico real del pecado
de Adán y Eva en el paraíso, desde el cual entendemos
el misterio de la redención?
Su aporte lo valoraré.
Don Rodrigo:
Qué bueno que me haya escrito. Déme un par de días para responderle. Su pregunta es muy importante.
Desde este sur frío un abrazo fraterno.
Sergio
Don Rodrigo:
Ahora sí, aquí va mi respuesta. Ojalá le sirva.
Hace tiempo ya que los estudios bíblicos basados en los métodos histórico-críticos (en los que Usted a lo mejor no cree) han descartado la existencia histórica de Adán y Eva. Se considera a Gn 2 – 3 literariamente un mito, puesto al servicio de una visión religiosa no mítica: la de la historia de la salvación. Con esto no se quiere desvalorizar el texto. Hoy se tiende a superar la visión negativa que se tenía del mito, considerado un lenguaje infantil, impropio de Dios. En el texto “Creación y evolución. Textos de Gn” explico esto con más calma.
La primera consecuencia de esta afirmación es que el libro del Gn no nos puede proporcionar una información válida sobre los sucesos que dieron origen a la humanidad. Otra cosa es la profundidad de su reflexión sobre la condición humana en sus aspectos más importantes y en su relación con Dios. Pero esta reflexión no es aún la de Jesucristo. Nunca hay que olvidar que son textos muy antiguos, en parte superados por la revelación de Dios en Jesús.
Una vez asumido esto, es necesario hacer una reflexión teológica sobre los datos que hoy nos proporcionan ciencias como la paleontología, geología y sobre todo la biología. Deberemos asumir la visión evolutiva que ellos nos presentan (una síntesis la presento en “Creación y evolución. Creación en evolución”).
¿Sigue teniendo validez la doctrina del pecado original (PO) en esta nueva cosmovisión? A mi juicio, sí. Tradicionalmente se han distinguido 3 aspectos en ella: a) el origen del PO, b) su modo de transmisión y c) la situación actual.
Respecto del origen (a) la teología dio demasiada importancia a la pregunta de en qué consistió el primer pecado. A mi juicio, esta es hoy la pregunta más fácil de responder: nuestros primeros antepasados hicieron lo mismo que hacían sus parientes primates. Hoy sabemos que entre los chimpancés existe la marginación, la violencia y el asesinato, por nombrar algunas de las conductas negativas (las hay muy positivas también). Nuestros antepasados hicieron lo mismo, pero con una diferencia: gradualmente estas cosas se fueron haciendo con una consciencia y libertad crecientes, lo que da a las conductas un carácter bien distinto. Surge el “pecado”, que sólo puede ser cometido por un ser libre. Con el tiempo el pecado humano irá asumiendo formas originales. Un ejemplo: los animales pueden ser muy crueles, pero no torturan, eso es original del ser humano.
El modo de transmisión (b) se entendió tradicionalmente como el de una “herencia biológica” (“por generación”, dice el concilio de Trento), a falta de categorías mejores, que no existían. Habrá que esperar hasta el siglo XX para tomar consciencia de que los seres humanos aprendemos todo por imitación. Las influencias propiamente sociales son mucho más decisivas que las de la genética. Nuestros modelos, nuestras visiones del mundo, nuestras formas de concebir y construir la sociedad, etc. se transmiten por la familia, la escuela y los medios de comunicación. Se trata de la transmisión “histórico-cultural”. El pecado se transmite por esas vías, como lo experimentamos a diario
Finalmente, llegamos a la situación presente (c). Las Iglesias usaron siempre la doctrina del pecado original como una categoría que permitía abarcar el aspecto colectivo del pecado. ¿Cómo hablar del “pecado del mundo”? ¿El pecado no es siempre individual? La doctrina del PO permitió explicar por qué hay un pecado que es una fuerza que antecede a toda decisión personal. Hoy tenemos otras categorías como la de “pecado social” o “estructural”, pero la de PO tiene la ventaja de insistir más en el carácter hereditario del pecado (entendiendo lo hereditario como herencia histórico-cultural, en la línea de lo dicho más arriba).
No sé si este planteamiento lo convencerá, si le sirve en algo, me daré por satisfecho.
Le saluda atentamente,
Sergio Armstrong
gracias,
por su dedicacion a esta respuesta,
son puntos muy interesantes, por lo menos
para mi consumo personal